1. Al adicto/a en activo (consumiendo actualmente)

Sé que vas a consumir, son fechas en las que la excusa está servida, “todo el mundo lo hace” y tú te vas a poner hasta arriba sin importarte lo que le pase al resto, sin pensar en cómo te van a ver tus padres ni tus hijos. No puedes hacer otra cosa, hace tiempo que consumir no es una elección sino una necesidad. Sabiéndolo, sí puedes hacer algo, dale las llaves de tu coche a alguien en quien confíes y que las guarde hasta que acaben las navidades. No hagas como hice yo, todavía hoy doy gracias por no haber hecho daño a nadie con mi coche. Sé que a ti te da igual matarte pero no mates a nadie, eso sí está en tú mano.

2. A la pareja del adicto/a en activo

No hay nada que tú puedas hacer para que estos días consuma menos. Si tienes esta premisa clara en tu cabeza, te ahorrarás el tremendo desgaste que supone “controlar” a tu pareja. Él o ella hace años que no controla, ¿crees que tú sí? Es una batalla perdida. Sólo puedes esperar a que caiga hasta al fondo, y cuando lo haga, presionarlo para que se ponga en recuperación. Una cosa sí tienes que tener clara: no permitas ningún tipo de abuso, ni psicológico ni físico. Ni una falta de respeto, ni un forcejeo para tener relaciones sexuales, ni un golpe o una paliza. No lo permitas, y a la mínima señal PIDE AYUDA. Mi caída hubiese sido más rápida si mi pareja hubiera llamado a la policía alguna vez.

3. A los padres del adicto en activo

Es fácil que os pida dinero estos días, son fechas en las que todos estamos más sensibles y somos vulnerables a las distintas estrategias que el adicto va a elaborar con el objetivo de conseguir recursos para la droga (incluyo el alcohol, por supuesto). Los adictos cuando consumimos somos así, ante un apuro acudiremos a nuestros padres, vosotros siempre habéis estado ahí, siempre habéis intentado protegernos. Vuestro hijo o hija aparecerá en un estado bastante deplorable estos días, puede que monte uno de esos pollos que tanto odiáis o puede que ni tan siquiera aparezca en la comida familiar. No permitáis que eso os amargue, no lo está haciendo para fastidiaros, no pretende humillaros ni aprovecharse de vuestro amor. Simplemente no puede hacer otra cosa que drogarse. Como he dicho antes, dejad que caiga, esperad a que os pida ayuda. No hagáis nada más.

4. A los hijos del adicto en activo

Vuestro padre o madre va a tener reacciones estos días que os van a dañar profundamente. No son capaces de hacer otra cosa, es posible que digan que su vida es una mierda, que os hagan culpables de sus frustraciones o problemas, que os griten, insulten o incluso os peguen. Nada de lo que dicen sobre vosotros es real, NADA. Cuando os hieran, tratad de pensar que ese ser no es vuestro padre o madre, es un trozo de carne manejado por el alcohol o cualquier otro tipo de droga. Los padres adictos abusan de sus hijos, los machacan psicológicamente y muchas veces físicamente, NO LO PERMITAS. Llama a alguien de tu familia en quien confíes, y si no hay nadie, llama a la policía. Las heridas que dejan este tipo de relaciones no cicatrizan fácilmente. Protégete, tu vida es lo más importante.

5. Al adicto/a en rehabilitación

Puede que estos días los pases solo, si es así, DISFRUTA. Nunca habías sido capaz de vivir los días de fiesta sin estar colocado/a. Nunca te habías enterado de nada. Esta vez vas a notar el sabor de la comida, vas a despertarte sin tener que correr al baño a vomitar, vas a poder mirar a tu familia sin quererte morir porque no recuerdas qué pasó el día anterior. Vas a sentir el aire en tu piel cuando salgas a por el diario o a sacar al perro. Vas a poder ducharte y vestirte con ropa limpia. Cuando tengas ganas de consumir porque veas al resto haciéndolo, piensa en todo esto. Si las ganas no se van, recuerda el peor momento de tu vida consumiendo… no sé, aquella vez que le insultaste a tu hijo porque tiró el vaso de agua sin querer, o cuando le diste un bofetada a tu pareja porque había hecho una broma sobre ti. Yo, por ejemplo, tiro de un recuerdo que me transporta a una navidades en las que la sobredosis de cocaína que llevaba en mis venas era tal que sólo podía pensar en tirarme por la ventana de casa de mi amatxi, mientras ellos brindaban y comían turrón… Piensa en ese momento en el que fuiste un ser absolutamente desgraciado y toma conciencia de que si te sirves una copa, TODO volverá de golpe. Tú volverás a ser AQUELLO.

6. A la pareja del adicto en rehabilitación

Deja de preocuparte por él o ella estos días. Es normal que estés pensando en cómo está, en si va a ser capaz de aguantar sin consumir. Vas a tener miedo, te van a venir un montón de recuerdos como aquella ocasión en la que no apareció hasta el postre y llegó sin poder vocalizar y haciéndole bromas pesadas a tu hermana, o aquella en la que al terminar la cena te forzó para tener sexo, o aquella otra en la que se levantó la falda delante de la familia haciendo reproches obscenos. Esos pensamientos y miedos son normales pero ya no corresponden con la realidad. Tu pareja sabe lo que tiene que hacer si se encuentra mal estos días, no pretendas hacerlo tú por ella. Que llame a uno de sus compañeros, ahora cuenta con ayuda. Ahora es el momento de que disfrutes. Mira a tu familiar, a tus hijos si tienes, a tus amigos, o a ti mismo y siente que ahora ya no hay peligro. Ya no hay por qué tener miedo. Lo que haga él o ella no depende de ti. DISFRUTA.

7. A los padres del adicto en rehabilitación

No pretendas que esté muy comunicativo en la mesa, el adicto en recuperación se enfrenta a muchos estímulos estos días. Su cuerpo estará constantemente en alerta, y así es complicado mostrarse natural y espontáneo en los encuentros familiares. Por ejemplo yo, en mis primeras navidades en familia hubo un rato de la cena que tuve que ponerme a contar de 1000 hacia atrás, este recurso me ayudaba a situar mi pensamiento en el ahora y dejar de pensar en mis ganas de consumir. Cada adicto tiene sus estrategias para superar un momento de mono, si lo ves abstraído, no te preocupes. Ahora todo depende de él y tú puedes dejarte llevar y mirar más allá de él. Seguro que tienes más hijos deseando compartir momentos bonitos contigo.

8. A los hijos del adicto en rehabilitación

Vuestro padre o madre ha dejado de tomar pero no se ha convertido de repente en todo aquello que vosotros necesitáis. Quizá llegue un momento en que lo haga, o quizá nunca sea como vosotros esperabais. Probablemente lo hayais conocido siempre consumiendo y no sepáis cómo es en realidad. ¿Será tan agresivo? ¿Será capaz de ver mis necesidades? ¿Será capaz siquiera de ver quién y cómo soy? Son preguntas que iréis descubriendo a medida que pase el tiempo. A día de hoy, eso sí, deberíais poder estar tranquilos sabiendo que no va a haber una salida de tono. Sé que el miedo tarda en irse, a veces incluso no se va nunca, pero es bueno ser consciente de que es un miedo antiguo, ahora no hay motivo para tenerlo. Cuando aparece, hay que reconocerlo, sentirlo, mirar alrededor y tomar conciencia de que ya no hay peligro. Puede que la persona esté allí pero si ha dejado de consumir, ya no puede haceros daño.

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