Esta semana se emitió en Cuatro TV el programa “En el punto de mira”. En él trataban la adicción a los medicamentos, incluyendo, entre otros, a los analgésicos, antiinflamatorios y, por supuesto, las famosas benzodiazepinas. Quise verlo porque me pareció una muy buena idea que se le diera visibilidad a un tema tan preocupante como este y, por supuesto, opté por pasar de la serie de turno para verlo.

El enfoque no me gustó nada. Todo el programa se condujo con el objetivo de encontrar a los culpables de esta realidad: ¿son los farmacéuticos por venderlo sin receta?, ¿los médicos por recetarlo?, ¿la industria farmacéutica por producirlos?… La dirección del programa eligió juzgar e intervenir en lugar de observar, analizar los datos y mostrar. En un momento dado citaron a una mujer que vendía pastillas por internet. Cuando se estaba produciendo el intercambio, se presentó la periodista al más puro estilo de los SWAT para “sermonear” a la camella responsable de la venta. Ante la humillación que se percibía en la vendedora, la periodista adoptó un papel paternalista y se dedicó a preguntarle –a modo de confesor– qué le había llevado a tener que dedicarse a la venta ilegal.

El programa entrevistó a médicos, laboratorios, pacientes, farmacéuticos y, como digo, a esta mujer que representó al vendedor en el mercado negro. En todo momento el programa partía de la acusación para terminar en la justificación:

– Las farmacias pasaron de “no ser rigurosas a la hora de pedir las recetas” a ser víctimas del paciente adicto capaz de mentir y falsificar.

– El paciente pasó de “no tener voluntad” a ser víctima del médico.

– El médico pasó de “recibir compensaciones por parte de los laboratorios farmacéuticos” a ser una víctima de un sistema sanitario que sólo le permite estar 4 minutos con cada paciente “y así no se puede diagnosticar”.

– La camella pasó de “ser una delincuente inmoral” a una víctima de las políticas sociales.

– Los laboratorios se presentaron como lugares inaccesibles y llenos de secretos. En el discurso y la forma de grabar estaba implícito el objetivo del mensaje: crear desconfianza.

No se profundizó en las verdaderas causas que nos llevan a depender de las pastillas. Yo no salgo de casa sin llevar ibuprofeno en mi mochila. ¿Qué me lleva a eso? ¿Por qué ese miedo a que me duela la cabeza y tener que aguantar el dolor durante un rato? ¿Qué ha sido de mis recursos naturales para afrontar y gestionar ese dolor? ¿Qué ha sido de los tuyos para afrontar y gestionar tu incapacidad para dormir? ¿Tus ataques de ansiedad? ¿Tus fobias? ¿De verdad es responsabilidad de los médicos, las farmacéuticas o los camellos que yo dependa de las pastillas?

Me hubiera encantado encontrarme con un programa que, basándose en la evidencia científica, nos hubiera dado algunas de las claves. Un programa riguroso y con ánimo constructivo, un programa dispuesto a ofrecer herramientas prácticas y veraces. Lo que emitieron fue un lamentable producto sensacionalista que no aportaba nada nuevo. Y, sí, dio visibilidad a un problema real y muy grave pero lo hizo desde una perspectiva que no nos ayuda absolutamente en nada de cara a hacerle frente. Más bien todo lo contrario.

Os dejo el fragmento en el que la vendedora es abordada por la periodista: http://www.cuatro.com/_8546bb11

Y aquí el programa completo: http://www.cuatro.com/etiqueta/programa_6_-en_el_punto_de_mira/

Anuncios