La vida en desintoxicación es muy extraña, de pronto ya no perteneces al mundo, el día a día de tu gente continúa pero el tuyo se congela. Tu rutina consiste en levantarte a las siete de la mañana, desayunar, hacer dos horas de deporte para lograr acallar la ansiedad, ir a terapia de grupo, comer, hacer un puzzle si el pulso te lo permite, volver a terapia, cenar y acostarte…

Artículo completo en la revista Hipertextual

 

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