Acabo de pasar unos días con mi familia y he tenido el blog algo abandonado. Ya sabéis que el objetivo de las vacaciones es el de desconectar y aterrizar un poquito sobre una misma ya que si permanecemos demasiado tiempo volando, terminamos perdiendo nuestras referencias y finalmente el rumbo.

Pues bien, una vez redirigido el rumbo de mi vida (otro día os cuento esto), vuelvo a sentarme frente al ordenador para mostraros una imagen y explicar todo lo que me sugirió cuando la vi.

Estaba dando una vuelta por Mahón cuando me topé con este titular y, obviamente, entré a comprar la revista. Porque que yo desconecte de mi día a día no significa que desconecte de mi adicción. La adicción la tengo muy presente, ahora y siempre. Pues bien, resulta que Melanie, la ex de Banderas, reconoce su alcoholismo y afirma estar en rehabilitación desde hace cinco años. Los motivos por los cuales hace estas declaraciones no son demasiado importantes… (sí, ya sé que quiere promocionar un corto —aquí podéis ver el trailer— en el que interpreta a una alcohólica pero ¿tiene eso algo de malo? ¿Acaso yo misma no me estoy dando a conocer a través de mi historia?). No voy a juzgar a la Griffith porque para mí merece todo el respeto del mundo: resulta que es una famosa hablando de un trastorno que la sociedad sigue estigmatizando, hay que tenerlos bien puestos, así que ¡bienvenida sea su propia promo!

Lo cierto es que estos últimos años son muchas las noticias sobre adictos muertos o adictos que se rehabilitan o adictos que siguen en sus infiernos particulares, y aunque el morbo con el que se dan las noticias resulte en muchas ocasiones ofensivo, no deja de ser una manera de hablar de nuestra realidad, llevarla a la calle con algo más de naturalidad. Los dos últimos casos de actores conocidos en las que sus muertes se han visto rodeadas por las drogas, han sido muy sonados; y no sólo eso, en ambos casos eran personajes muy respetados, lo cual me lleva a pensar que quizá poco a poco la gente de “a pie” empiece a aceptar esta realidad no como monopolio de personas marginales a las cuales ignorar, sino que les lleve a observar dentro de sus propias familias. Quizá así puedan ir identificando conductas sospechosas en algunas de las personas a las que quieren y decidan reaccionar sin miedo al qué dirán.

Estos días, viendo la foto de Melanie, imagino a muchas de las madres que me escriben angustiadas por sus hijos, leyendo esta misma revista y sintiendo que no están solas, que personas que parecen tenerlo todo también sufren la adicción, que no es sólo cuestión de malas compañías o de que el chaval/a dejara los estudios o de que uno de sus padres fuera adicto… ni siquiera es cuestión de haberle dado una educación implacable, o al contrario, haberle dejado crecer con absoluta libertad. Ninguna de estas causas puede provocar por sí sola la adicción, sino la combinación de muchas de ellas. Por eso hay tantas personas distintas con este trastorno y por eso parece que la adicción se ha puesto “de moda”: para mal, porque es una terrible realidad en la que sufren todos, y para bien, porque por fin se está hablando de ella.

Así que, antes de volver al ritmo académico-laboral, quiero daros las gracias a todas y cada una de las personas que habláis de esta enfermedad con tanta valentía: famosos, anónimos, autores de blogs, seguidores que compartís nuestros textos, madres, padres, amigos … Gracias a todos vosotros yo, hoy, puedo moverme en esta sociedad sin tener que avergonzarme.

 

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