Hoy os dejo el testimonio de una chica que ha vivido junto a un adicto a los anabolizantes. Si conocéis algún recurso para este tipo de adicción, os ruego que dejéis un comentario, gracias. (Oihana)

 

“La vida, a veces, te sacude cuando menos lo esperas. Cada uno de nosotros somos responsables de lo que hacemos pero algunas personas no quieren serlo y actúan sin pensar en las consecuencias que tendrán sus actos en su vida y en la de otras personas.

anabolizantes

Estaba en una etapa tranquila de mi vida cuando, de la noche a la mañana, me di cuenta de que la vida que pensaba que llevaba con mi pareja había sido una ilusión. No había visto la realidad en los últimos 2 años de relación. Había notado que él se había distanciado de mí y que se había centrado en ir al gimnasio y en tomar batidos energéticos, pero no le había dado demasiada importancia. Yo compensé ese distanciamiento centrándome en mi vida y en las cosas que tenía que hacer.

Cada vez que nos veíamos, parecía que no había cambiado nada pero después llevábamos vidas diferentes. Me acostumbré a tener una vida así, no quería darme cuenta de la realidad, de que no era feliz a su lado. Hasta que un día recibí una llamada de una persona que no conocía y se me vino el mundo abajo al contarme la clase de vida que estaba teniendo…

Él, al principio, lo negó todo hasta que no pudo seguir haciéndolo. Me contó que había sido el peor año de su vida, que había vivido un infierno; que había escapado de sus problemas metiéndose profundamente en el mundo de los gimnasios; que cada vez que se sentía mal, se pinchaba los anabolizantes sin ningún control y que ahora no sabía quién era ni cómo salir de todo esto. Se inventó otra personalidad distinta, un chico que no tenía ningún problema y que tenía una vida maravillosa. Esa nueva persona era la que conocían las personas que formaban ahora parte de su vida y que no conocían su pasado ni su vida real.
A pesar del duro palo que recibí, decidí ayudarlo. Lo llevé a psicólogos, psiquiatras y a un centro de adicciones. En el centro, me dijeron que los adictos eran unos expertos manipuladores y que mentían siempre para protegerse de sus conductas; que todo lo que me dijera iba a ser mentira y que si él no quería ponerse bien, que yo no le obligase. Sólo fuimos al centro una sola vez porque no quiso hacer el esfuerzo de ingresar en él.

Pasaron los meses y dejó de ir al psiquiatra y al psicólogo. Me decía que iba pero después me enteraba de que no lo hacía.
No quería ir a ningún sitio, sólo quería dormir, comer cada 3 horas, tomar sus batidos y pastillas e ir al gimnasio. Estaba muy obsesionado por las horas y se ponía de muy malhumor por cualquier cosa. Le molestábamos los demás, se ponía como un loco con nosotros, le daba patadas a las puertas, discutía con sus padres o conmigo sin camiseta y mirándose en el espejo, hasta me rompió la luna del coche de un puñetazo y se fue a comer como si nada… Me echaba de su casa si llegaba y aún estaba él en la cama porque le hacía sentirse mal por no haberse levantado antes y porque ya tenía que haber hecho 2 comidas… Yo me ponía a llorar al verlo así y me iba para casa a los 10 minutos de haber llegado. Todo esto me lo tragaba y no lo compartía con nadie porque me daba mucha vergüenza hacerlo. Después de varias horas, cuando ya estaba más tranquilo, me llamaba y me pedía perdón por todo y me decía que no se acordaba de lo que me había dicho. Y siempre me decía lo mismo: no me hagas caso cuando estoy así porque no razono. Cuando me ponga así, lo mejor que puedes hacer es irte.

Yo le perdonaba hasta que volvía a pasar lo mismo. Me convertí en su marioneta. Hablábamos cuando él quería, nos veíamos cuando él quería, hacíamos algo cuando él quería…

Siempre pensaba que algún día se iba a poner bien y volvería a ser el chico estupendo que era antes pero, cada dos o tres meses, por cualquier problema, volvía a recaer y a hacer la misma vida de siempre. Si yo le decía algo, me contestaba siempre lo mismo: olvídate de mí, es lo mejor que puedes hacer. Yo no te voy a poder hacer feliz nunca porque no sé salir de esto. No puedo tener obligaciones ni responsabilidades. No puede depender de mí la felicidad de otra persona. No quiero hacerte sufrir más. Yo me merezco esto pero tú no y no quiero arrastrarte conmigo.

Yo me volvía a derrumbar una vez más, me sentía muy mal y no quería seguir viviendo porque sentía que todas las ilusiones que había tenido durante los 9 años de relación se habían roto para siempre. Buscaba el apoyo y la ayuda de mis amigas para no tener la tentación de llamarlo o de ir a verlo. Cuanto más daño me hacía, más necesidad tenía de estar a su lado. Sé que esto es patológico pero así lo vivía.

Intentaba distraerme haciendo otras cosas pero él no salía de mi cabeza y me preocupaba por cómo podía estar. Al cabo de 1 o 2 días, ya estaba otra vez llamándome y diciéndome lo mucho que me quería y que estaba perdiendo al amor de su vida por ser un cobarde, por no tener el valor suficiente para luchar para ponerse bien.

Lleva 4 meses en tratamiento con una psicóloga. Parecía que estaba mucho mejor pero ha vuelto a recaer, porque sus padres lo están obligando a que estudie, y vuelve otra vez a tener los mismos pensamientos de siempre: que no va a salir de esto, que no ve ningún futuro, que le da igual su vida y que no quiere hacerme más daño. Él no acaba de darse cuenta de que necesita ayuda para poder cambiar y salir de todo esto y está destrozando su vida y la de las personas que lo queremos.

He buscado información sobre este tipo de adicción en la red pero existe muy poca información y no he encontrado ningún caso de familiar o afectado. Seguro que tiene que haber casos en este país pero no sé por qué no se hacen públicos, ya que se podría ayudar a otras personas que estuviesen padeciendo la misma situación y se sentirían comprendidas.
Durante todo este año, me he convertido en su cuidadora. Pensaba que yo podría ayudarlo a ponerse bien pero estaba equivocada. Es él el que tiene que decidir hacerlo y son los especialistas los que pueden guiar el camino de su recuperación.

¿Qué puedo hacer yo? Pues creo que lo mejor que puedo hacer es conseguir alejarme de él, no hacer caso a sus chantajes, empezar a cuidarme y liberarme, poco a poco, de todo el dolor y sufrimiento que llevo dentro. ¿Pero cómo puedo conseguir hacer esto? Por ahora, no lo sé. Espero que mi psicóloga me pueda ayudar.

Ojalá algún día él decida hacer más para recuperar su forma de ser y su vida y se dé cuenta de todo. Espero que no sea demasiado tarde”.

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