Cuando me dijeron que me iba a entrevistar La Cope, pensé ¡wau, Oihana! ¡El camino a la fama es cortooooooo!!!!!! A las dos semanas me llamaron para participar en la presentación de una guía de prevención y, a raíz de esa participación, salieron dos entrevistas en la prensa de Navarra. Después, me escribió la tele para ir a un plató y, mientras surfeaba como una loca en la cresta de la ola, mi terapeuta me dijo: ¿Quién está allí arriba, tú o tu personaje? ¡Joder! ¡Exacto! Era mi personaje (lo que en la jerga normal conocemos como EGO) El personaje es algo que fabrica el adicto a lo largo de su vida para poder sobrevivir. Es un individuo de ficción, absolutamente sofisticado y lleno de matices que se manifiesta cuando quiere cautivar al público, no importa si por público entendemos amigos, familia, compañeros de trabajo o la prensa de turno.

Para mantener a ese individuo hace falta mucha energía. Cuando me drogaba, mi personaje ocupaba la mayor parte de mi tiempo, y mi personalidad andaba por debajo, como un gusano acomplejado. Con los años de tratamiento, he ido dejando que se asomara (al gusano, digo) y, a base de mucho esfuerzo, he conseguido desenmascarar al farsante que ocupaba su lugar y desplazarlo a un lado.

gusanito1Pero, cuando me enfrenté a varios medios de comunicación, volvió a aparecer con fuerza y aplastó a la verdadera Oihana, haciéndome sentir de nuevo como el diminuto gusano de antaño. Esta vez la energía empleada para mantener todos esos matices de la súper Oihana (el personaje) aumentó de forma considerable, puesto que había perdido práctica en sus formas y, para encandilar a todo aquel que se pusiera por delante, se vio obligada a invertir un esfuerzo extra. Esfuerzo que, por cierto, me ha pasado una factura terrible, llevándome a abandonar unos días mis obligaciones en la universidad, entre otras cosas.

¿Compensa? Pues no. La tele me dijo, ¿no vendrás al plató? ¿Sabes la cantidad de familias que necesitan conocer tu historia para tener esperanza? Sí, lo sé, y por eso escribo en este blog. Me gusta escribir, lo hago con el corazón en la mano. Sin embargo, no me gustó estar delante de un montón de periodistas hablando de mis miserias y de mis triunfos, ¿podré hacerlo en el futuro? Quién sabe. Hoy por hoy, seguiré con el blog que es lo que me apasiona y, como mucho, alguna que otra participación en la radio. Eso sí, vía teléfono, con la bata puesta, un café con leche en mi taza favorita y mi perra en las rodillas. Tal cual hice esta:

Anuncios