Han pasado algunas semanas desde que lancé la pregunta en otro artículo y me habéis hecho muchos comentarios. Pensaba seleccionar solo algunos, pero lo cierto es que cada uno aporta una perspectiva nueva al tema. Así que, aunque he sintetizado algunos,  he optado por incluir prácticamente todos, creo que la variedad de opiniones es representativa de los diferentes puntos de vista respecto a esta enfermedad y del largo camino que todavía tenemos por delante en cuanto a investigación (al final incluyo cuatro magníficos artículos científicos que aportan un poco de luz).

Respecto a mí, poco puedo añadir. Si tuviera que elegir entre las respuestas, cogería un poco de cada una: la predisposición genética es ya un hecho y el entorno en el que uno crece, por supuesto, que tendrá algo que ver. Aunque en mi caso, la salud de mi hermana rebate este argumento (ella no es adicta). Quizá haya una carencia difícil de detectar en la personalidad de un niño que, junto a su predisposición genética, haga que adquiera la dependencia a las sustancias casi inmediatamente después de probarlas, sin dejarle muchas opciones a ejercer la responsabilidad de cuando uno ya es adulto para decir “no quiero”. Yo recuerdo que mi primera copa fue cuando todavía no me había desarrollado y también recuerdo que a los 14 ya necesitaba beber cada fin de semana.

En cualquier caso, en este momento, lo único que podemos seguir haciendo es reflexionar y empujar a la sociedad para que comprenda que es una enfermedad y que, como tal, debe tratarse y nunca estigmatizarse.

Os recomiendo que echéis un vistazo a las aportaciones que se hicieron al texto original, hay puntos de vista muy interesantes.

Tengo la sensación de que la mayoría de vosotros os dedicáis profesionalmente, si queréis que incluya vuestro link, escribidme.

opiniones-vander-formacion

  • Elvira: Nacemos con un déficit de dopamina. (www.meta-adicciones.com)
  • Pepe: La base genética ya está bien definida para el alcoholismo y el tabaquismo lo que no implica obviar los factores ambientales socio-culturales, pues son lo únicos, por el momento, que pueden ser modificados. Los estudios en gemelos homozigotos que viven en entornos completamente distintos, ha demostrado la base genética de enfermedades como la esquizofrenia y el trastorno bipolar.
  • Marisa: Lo importante quizá es lo que haces con lo que eres o crees ser.
  • Ivan: En psiquiatría nadie nace con nada, salvo con la vulnerabilidad.
  • Luisa: Quiero pensar que ni nacemos ni somos. Como mucho estamos. Si no, no habría esperanza.
  • Kike: Se nace, como bien dice Elvira, con un déficit de dopamina y quizás con algún componente genético pero por sí solos no son determinantes, el conjunto de muchos imputs como la educación recibida, las relaciones sociales y la personalidad crean un conjunto que, al entrar en contacto con los tóxicos, despiertan la adicción.
  • Vicente: Rotundamente no nacemos drogadictos. No. ¿El responsable de nuestras adicciones? En el espejo. Nadie más.
  • Javier: Con la genética heredamos la personalidad. Por lo tanto, como mucho, una predisposición, pero no nacemos drogadictos.
  • Ignasi: Yo, si no hubiera probado las drogas, hubiera aprendido a ser tan feliz como cualquiera.
  • Francisco: El comportamiento en nuestra infancia y adolescencia marcan los primeros patrones de una conducta adictiva.
  • Ana: Yo creo que la genética no tiene nada que ver. Cada persona es un mundo. Si no, todos los hermanos estarían metidos de una u otra manera.
  • Jose: Si heredamos células que inducen al cáncer y otro tipo de enfermedades, quizá esa drogadicción de generaciones también nos llegue.
  • Carme: He llegit molt sobre aquests temes y, per lo vist, hi ha una tendencia genetica per una o altre adiccio. Pero cada persona escull realment el que vol. Per tant, ¿¿¿culpables??? ¿¿¿L´entorn, els pares, els amics??? ¿¿¿Q tal si asumim la propia VIDA amb responsabilitat???
  • Marisa: ¿Sabéis? No pienso que sea personalidad, ni situaciones vividas. Predisposición genética puede ser. El caso es que, después de diez años, no me importa. Solo sé que ahora soy persona y siento y estoy orgullosa de ser adicta. ¡Ah! y para los incrédulos, por supuesto que es una enfermedad.
  • José: Nadie nace chorro, dicen los argentinos, queriendo decir que nadie nace ladrón. Tampoco nadie nace drogadicto, aunque supongo que algunos nacen con más predisposición que otros a volverse drogadictos.
  • Naxo: Existen dos factores principales asociados a la predisposición del consumo compulsivo de alcohol: el ambiente y la genética. Recientes descubrimientos revelaron que es en el brazo largo del cromosoma once donde se encuentra tal predisposición; sin embargo, se trata de una predisposición mutante que se puede seguir manifestando en otras compulsiones, por ejemplo la comida, el juego, el sexo, etc.
  • Merce: Jo diria que la genètica hi te a veure, perquè tu agafes dues persones del mateix pes i sexe els hi dones les mateixes quantitats, i un amb el temps serà addicte i l’altre no.
  • Jose Carlos: El problema de los adictos son las actitudes, su manera de gestionar sentimientos, complejos, miedos. A mí me enseñaron que para estar bien hoy, había que remover el pasado, cerrar heridas y perdonar; y no creo yo que naciera teniendo que perdonar nada ni a nadie.
  • Marta: El otro día vi un reportaje sobre las adicciones, de Eduardo Punset, entrevistando a un experto en la materia. Al parecer, es algo que ya tenemos en nuestro sistema. Como defensa para ciertos dolores nuestro organismos segrega ciertas sustancias. De una manera o de otra, cuando son bajos esos niveles, el individuo necesita aumentar la dosis, de ahí, que la persona, caiga en el alcoholismo o drogas. Puede ser una teoría, pero yo creo que son otros motivos por los que se caen en esas adiciones, y claro está que es una enfermedad.
  • José Javier: Nadie nace drogadicto ni alcohólico y tampoco fumador, ni nacemos sabiendo leer ni escribir ni caminar …. es algo que APRENDEMOS y además muy bien y muy rápido ¿¿Por qué??? Porque se obtienen unas consecuencias positivas e inmediatas. Es decir, quiero ese pantalón que he visto en el escaparate y lo quiero ya, rápido, inmediatamente, no pararé hasta vérmelos puestos. Las personas se drogan porque con el consumo obtienen consecuencias positivas, rápidas e inmediatas. Las consecuencias negativas vienen después o “a largo plazo”. En cuanto a la genética, no tengo ni idea si tiene que ver o no. La forma de ser, el carácter, la forma de pensar y de actuar, el entorno del individuo, … eso sí tiene que ver en cómo evolucione el consumo.
  • María: Puede haber mayor o menor influencia en la genética de cada uno, es posible. Lo que es seguro es que también hay un acto de voluntad: “¿Quieres un poco?, “Si, voy a probar”. Diría que la genética tiene que ver con la dificultad que uno tiene para afrontar su adicción y salir de ella pero uno prueba porque en un momento dado quiere.
  • Adicc2u: Yo he probado y yo soy adicto, pero cuando empecé a drogarme de muy joven yo NO QUERÍA tener una adicción, por lo que no creo que sea un tema solo de probar o no.
  • Begoña: La “droga” la llevamos ya en nuestro organismo y de manera natural; cuestión bien distinta es la adicción a algún tipo de sustancia, donde los factores externos (costumbres, hábitos, entorno social, contexto, etc..) “marcan” algún tipo de dependencia o adicción.
  • Teresa: Mi respuesta es que no nacemos adictos aunque sí tenemos una mayor tendencia a que la adicción se desarrolle a lo largo de nuestra vida, debido principalmente a que nacemos con un nivel más bajo de dopamina que el resto de las personas, lo cual me hace pensar que puede ser una causa o fallo genético. La dopamina es una hormona que ejerce como neurotransmisor en el hipotálamo y que regula nuestro sistema nervioso, es un precursor de la epinefrina, conocida mejor como adrenalina. De ahí que la adicción no solo se desarrolle a las sustancias, si no a cualquier cosa que nos produzca ese colocón: pueden ser compras compulsivas, sexo, relaciones adictivas, etc.
  • Miguel Ángel: Creo que no nacemos adictos aunque si puede ser que algunos tengamos más predisposición que otros a consumir por temas puramente fisiológicos como la dopamina y demás… Pero creo que donde más radica nuestro consumo es en la etapa de la adolescencia (“algo” no nos cuadra, trauma infantil, mala relación con nuestros padres, competencia con nuestros amigos, desubicación, o simplemente un instinto de conocer cosas nuevas sin querer tener en cuenta las consecuencias, etc…) y ahí es donde decidimos “huir” y no afrontar ese “algo”. Después hay un “buen disfrute” que solo las sustancias nos saben aportar, pero una vez que nos desengachamos de ellas, vuelve ese “algo” a nuestras vidas para resolverlo de una vez por todas… Sinceramente creo que cada uno en lo más profundo de su interior SABE cual ha sido su paradigma.
  • Ricardo: En realidad creo que la voluntad tiene poco que ver, uno tiene un concepto de sí mismo y de la realidad, que le desborda y busca la evasión de ese “algo” como dice mi amigo Miguel que no encaja en su vida y que no es más que uno mismo. Por eso, cuando uno se descubre en su plenitud, se reordenan las prioridades y comienza una vida nueva bajo unos nuevos parámetros de respeto hacia uno mismo.
  • Pedro: Comúnmente son personas que no saben manejar los sentimientos, identificar el cómo me siento y el cómo actúo ante ello. Por eso, es curable. Si a un toxicómano se le reeduca, se puede curar; porque es una enfermedad existencial. Y se le ha de reeducar en cuestión de RESPONSABILIDAD, en QUÉ HAGO YO ANTE UNA SITUACIÓN QUE ME VIENE GRANDE. La verdadera raíz la encontraremos en cómo actuábamos desde pequeños ante situaciones, saber identificar y expresar los sentimientos y trabajar la actitud.
  • Pablo: Nos hacemos, sin duda. Desde el tabaco a la wii; desde el caballo a la velocidad; desde el alcohol al feisbuk.
  • Ignasi: ¡¡¡QUE MÁS DA!!!

Os dejo los cuatro enlaces que me ha facilitado un maravilloso médico y amigo, con los que quizá se despejen algunas dudas.

Investigadores de la UPV determinan la frecuencia de variantes genéticas relacionadas con el alcoholismo (inglés).

Las drogas dañan la flexibilidad del cerebro, dificultando el cambio de hábitos en el adicto (inglés).

Los adictos a la cocaína son más sensibles a emociones negativas (inglés).

La restauración de la flexibilidad del cerebro puede ayudar a los adictos a actuar en su deseo de dejar de fumar (inglés).

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