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Este año he aprendido algo muy importante: Twitter es mucho más que una red social.

Que sí, que sí, que ni miento ni me pagan por decirlo. Este pajarito me ha presentado a personajes que son como para guardar en la cajita de secretos, esa que abrimos para sentirnos bien, mal o simplemente sentirnos.

Con el fino cinismo de @ScientiaJMLN, además de aprender sobre todas las trolas que nos meten  por ahí al vendernos productos de cosmética, bebidas o alimentos, me lo he pasado en grande. Con su hilarante interlocutor @FCF_Plus,  me he llegado a enfadar, poseída por mi alma de estudiante y frente a su ironía para con sus alumnos, me he tomado la libertad de darle alguna que otra de mis opiniones, deseando -en secreto- que fuera profesor mío (!). Otro apasionado es @MicroBIOblog, uno de los grandes, él me ha mostrado un mundo que no podemos ni imaginar, uno que vive en y junto a nosotros, responsable de lo bueno y de lo malo y tan feo como hermoso al mismo tiempo. Un mundo al que voy a dedicarle gran parte de mi tiempo pues se va a convertir en el escenario de mis cuentos para niños cuando acabe la carrera.

Dejando a un lado a mis profes preferidos del 2.0, quiero hablar de las personas que me han emocionado e invitado a seguir escribiendo con sus comentarios en el blog y en el nido: @JoseLorenzoHdez porque su serenidad diaria, siempre impresa en el monitor nocturno, me ha dado paz para hacer un barrido de mi día y corregirlo de cara al siguiente; @jose_granizo ha sido mi reflejo. Su fuerza, tan parecida a la mía en lucha por abandonar hábitos y conductas que no le gustan, ha conseguido contagiarme enseñándome a valorar lo recorrido y ganado. A @avila_ll, @MARC_intosh y @cchurruca les quiero dar las gracias porque siempre están ahí y, al formar parte de mi cotidianidad lectora, son ejemplo de que la constancia, el esfuerzo, la disciplina y la perseverancia son cualidades que no debo perder de vista jamás si quiero seguir sin tomar cada día, con sus 24horas; como me recuerda -maravilloso- @fernandoaltuna, memoria de aquellos que dejaron de vivir antes de tiempo.

A todos los que me conocen de la @Unav, mis queridos compañeros de clase, los que me acompañan diariamente en la realidad física y virtual, no puedo expresar mi agradecimiento porque no cabe en un post y porque me reservo un súper discurso para el año que viene, cuarto y último año de carrera. Lo siento tendréis que esperar… 🙂

@LuciaDo2, has conseguido poner música maravillosa a algunos de mis días tristes.

A @ContraEscritura le quiero decir que, gracias a ellos, hay muchas personas que han reconocido a alguien querido en mis relatos, alguien con problemas parecidos o iguales a los que yo tuve. Gracias a darme la oportunidad de escribir en su blog, hay gente que ha empezado a ver la realidad de un drogadicto, no como una corriente de vicios ingobernables, sino como una enfermedad con tratamiento.

Finalmente -y como se dice en los “Oscars”- dar infinitas gracias a tres personas que -aún sin conocerme- me han hecho inmensamente feliz en estos últimos tiempos: @RafaelBigorra, @Ballesterada y @FaniGrande, habitantes -los tres- de un maravilloso pueblo resultado de todo lo bueno que anhelamos las personas, un pueblo del que me han nombrado, por unanimidad, Campanilla, cargo que ocuparé con verdadero honor. Los tres periodistas han sido responsables de todas y cada una de mis carcajadas matinales.

Eso es todo. Ahora solo me queda pedir perdón a mis seguidores de Facebook. El año que viene irá uno por vosotros.

Feliz final de año. Mañana, en ContraEscritura, más…

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