Hubo una época en la que solía decir: “las cosas no funcionan porque me ocupo de lo urgente y no de lo importante”.

Hoy no hago ni una cosa ni la otra.

Y es que este domingo de lluvias, en vez de dedicarme full time a estudiar para mi examen de Genética Molecular Humana (¿grande, eh?), me he dejado atrapar por las redes sociales. Podría llevar la materia como para un 10, pero mis insaciables amigos: Twitter, Facebook, Menéame y el blog que estáis leyendo, me han retenido sin piedad.

Seguro que si me hubiera apuntado a los cursos para bloggers de Carlos Bravo, hubiera aprovechado más el tiempo; pero de la misma forma que jamás me leo las instrucciones de la lavadora, tampoco me gusta que me quiten el gustazo de ir descubriendo las posibilidades de los programas poco a poco.

La cuestión es: son las 19h., es de noche y más que ponerme a repasar, me iría al cine a ver la última de Crepúsculo (los trailers son impresionantes). No obstante, en cuanto termine de escribir, me pongo con el libro del Dr. Novo (aquí su blog). No te pienses que la disciplina me ha abandonado hoy, no es eso, recuerda que llevo cinco años de duro trabajo con ella. Es que he visto que los textos que escribo se comparten mucho en Facebook y, por lo tanto, era el momento de hacer una página de mi VidaDespuésDeLaDroga.

En ella, pasaré de lo friki a lo serio, de lo serio a lo frívolo, de lo frívolo al melodrama y así sucesivamente por todas esas categorías que tan de moda andan por este maravilloso mundo del blogging.

Son muchas las noticias que están saliendo sobre la adicción y muchas las personas que, como yo, quieren contar su experiencia. Por eso hoy me he permitido el lujo de dedicar más tiempo a esto de la comunicación que a las cuestiones formativas.

Ahora, y cumpliendo con la promesa que me he hecho hace unos minutos, te abandono     -con dolor- para hincarle el diente al laberíntico universo de las mutaciones genéticas.

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