Hace unos días me encontré a un compañero de Alcohólicos Anónimos cuando salía de la Universidad. Estaba eufórico, decía que la forma con la que el grupo había creado el reflejo de sí mismo, había abierto una gran puerta hacia su auto-conocimiento.

Entonces recordé esta canción de Michael Jackson -al que siempre adoré- y lo importante que resulta la comunicación con los demás cuando tratas de superar esta enfermedad.

Hoy se la dedico a todos los compañeros de terapia que durante estos cinco años han hecho que yo no me sienta sola.

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