Acaban de pasarme un enlace que me ha puesto muy triste.

Se trata de un videoclip de Alaska y Fonsi Nieto en el que, bajo el contexto de una marca de alcohol, lanzan el fabuloso mensaje de que las dificultades en la vida son fácilmente superables si uno se lo propone.

Perfecto, la idea está bien. Un mensaje directo: pase lo que pase siempre hay alternativas con las que seguir creciendo. Pero, ¿qué pinta el whisky en todo este asunto?, ¿cuantas veces nos hemos puesto a beber como “cosacos” cuando algo no ha funcionado?, ¿cuántas veces se ha solucionado el problema?. Yo recuerdo que lo único que conseguía era olvidar durante unas horas los motivos de mis angustias para recibirlas, de nuevo, elevadas al cubo por la mañana.

Y si no, que se lo pregunten a los miles de chavales que fueron a la carpa ayer viernes aquí en Pamplona. Imagino que muchos la disfrutarían; algunos de mis compañeros han dejado constancia de ello en las redes; pero también intuyo que más de uno habría perdido el control. Probablemente estaba pasando unos días malos por motivos familiares, de estudios o de amores y la euforia del alcohol le dio la oportunidad que necesitaba para dar esquinazo a la angustia. Pero, ¿y hoy?, ¿cómo estará?.

Me molesta de forma supina (como a este periodista, me temo) que se utilice un mensaje tan vital en un marco tan traidor. El alcohol no ayuda a proyectar lo mejor de uno mismo cuando se quiere salir de un bache como el que superó Fonsi Nieto. El alcohol solo sirve para estrellarse contra él.

Ver a Alaska, a la que en su momento admiré tanto y con la que compartí alguna que otra noche al otro lado del charco, participando en semejante circo, me pone los pelos de punta. Sé que la falta de conciencia es la única justificación en su caso o en el de Nieto. Sin embargo, ¿cómo no se le cae la cara de vergüenza a la marca en cuestión?, ¿es que realmente quiere convencernos -como dice la canción- de que cuándo uno cae, puede levantarse?.

He visto a muchos compañeros que cayeron y fueron directos al foso.

No os imagináis lo que daría porque, en vez de anuncios de este tipo, o carpas del estilo de la de ayer, se fomentaran los eventos en los que se informara sobre las consecuencias del consumo y se buscaran fondos para financiar proyectos de investigación o tratamientos para enfermos adictos.

Claro que no soy tan ingenua, sé perfectamente que ni es tan rentable ni mucho menos tan “divertido”. Eso nos obligaría a ser coherentes, capacidad que yo perdí con el consumo.

Esa es mi excusa, ¿y la tuya?.

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