Hace días que no escribo. Tengo una explicación, he estado en la montaña.

En realidad volví el domingo pero debo decir que he necesitado cada una de las horas de los dos últimos días para recuperarme de semejante excursión.

Tres semanas escasas son las que utilicé para entrenar con la bici, una bici preparada -como dice mi amigo- para salir a comprar el pan. El objetivo: la ruta de las diez ermitas en Gerona. Ochenta kilómetros por montaña con noche a la intemperie. Un gran reto.

Estaba excitadísima, pensaba dar lo mejor de mi misma, aunque para ello tuviese que inventarlo.

Después de infinitos viajes al Decathlon para dignificar mi bici, salimos un sábado, el pasado, a las siete de la mañana. Una de las cosas más gratas de dejar las drogas, a parte de comer tres veces al día y ducharte por lo menos una, ha sido tener la capacidad de levantarme antes del amanecer y disfrutar de él en plena naturaleza. Jamás sentí tanta vitalidad en toda mi vida y, en consecuencia, jamás he aprendido a gestionarla… Así, el impulso vital termina convirtiéndose, casi siempre, en euforia y esta en una desagradable ansiedad.

En esta ocasión se sumaron, además, unos caminos de muchísima dificultad que fueron evidenciando mis grandes limitaciones físicas para superar la ruta. No obstante, tuve la gran capacidad de empeorar la situación todavía más, añadiendo la frustración a todo este escenario. El resultado, yo tirada en la cuneta, enfadada por tener que aceptar la ayuda de unos compañeros capaces de mantener un infinito entusiasmo. Una actitud completamente desconocida para mi en momentos de dificultad.

Me excedí y el domingo abandoné el proyecto para pasarlo tumbada en el sofá incapaz de comer, de dormir, de hablar, y casi de respirar. Cualquier enfermo adicto que esté leyendo reconocerá en tal estado una de sus grotescas resacas. Yo lo hice.

Una vez más, solo he sido capaz de aceptar mis limitaciones cuando me han aplacado, es decir, después de pelearme con ellas. Y, una vez más, me he puesto en riesgo de forma innecesaria.

Me pregunto si esto lo curará la terapia o la edad.

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